Sequía en Puerto Rico: problema en progreso

Por Carolina Lugardo Martínez
viernes 2 de octubre de 2020

La escasez de agua en Puerto Rico representa un problema climático progresivo que, de no resolverse, podría causar planes de racionamiento prolongados y gran impacto en el ambiente y estilo de vida de lxs ciudadanxs.

Puerto Rico se ha enfrentado a las sequías desde 1923. El año con menos lluvias anuales fue 1967 con 43.2 pulgadas, mientras que el 1903 fue el de mayor lluvia con un registro de 94 pulgadas (José A. Colón Torres, 2009).

De acuerdo al texto “Climatología de Puerto Rico” del autor José A. Colón Torres, la sequía más grave ocurrió durante el periodo de tiempo transcurrido desde 1964 hasta 1967 cuando el nivel de la lluvia bajó en un 30% del promedio anual. El libro también menciona que, como consecuencia, se realizó un proceso de lluvia artificial en la cuenca de la represa Carraízo porque significaba una fuente de agua principal en la zona metropolitana. Luego, entre verano y otoño de 1968, la lluvia alcanzó su nivel normal, lo que provocó que finalizara la sequía.

El periódico Metro en su noticia “Todo sobre la sequía en Puerto Rico” notificó que para el 2019, el promedio de actividad de lluvia anual fluctuó entre las 64 y las 69 pulgadas. Asimismo, confirmó que los meses más secos fueron de diciembre a marzo.

Metro sostuvo que las zonas este – interior, centro y oeste – interior fueron las de mayor precipitación, mientras que los municipios del sur se mantuvieron recibiendo una menor cantidad de lluvia.

El pasado 25 de junio, EFEverde comunicó en la noticia “PUERTO RICO EN ESTADO DE EMERGENCIA POR SEQUÍA” que 29 de los 78 municipios estaban bajo sequía moderada y unos 21 en un periodo de sequía severa. Con el propósito de definir conceptos, EFEverde detalló el significado de sequía moderada y sequía severa. La sequía moderada es cuando algunos cultivos han sido dañados y se está desarrollando la escasez de agua o esta está próxima a empezar. Por otra parte, la sequía severa se refiere a cuando la cosecha escasea, lo que lleva a que el Gobierno radique racionamientos debido a la falta de precipitación en los territorios afectados.

Según los datos del Servicio Geológico de Estados Unidos, la abundancia de los cuerpos de agua superficiales se encontraba inferior a los promedios típicos. También, los acuíferos del sur reflejaron un descenso en sus niveles.

Durante la primera semana de junio, la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) interrumpió el servicio de agua potable en Canóvanas, Loíza, Río Grande y San Lorenzo. De igual forma, se vieron afectados lxs residentes de San Juan, Carolina, Gurabo y Trujillo Alto por la implementación de un plan de interrupción para lxs abonadxs que se abastecen del embalse Carraízo (EFEverde, 2020).

Algunos de los elementos que contribuyen a la formación de sequías son la
contaminación, el exceso de vegetación y la acumulación de sedimentos, además de que más de la mitad del agua potable se pierde en salideros y hurto del servicio (Metro, 2019).

Jorge R. Ortiz – Zayas, director interino del Departamento de Ciencias Ambientales de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, aseguró que “las
recientes sequías y racionamientos sugieren que ya comenzamos a experimentar lo que se predecía hace unos años”. Del mismo modo, mencionó que el impacto ambiental que han dejado las sequías en Puerto Rico va más allá de lo que se documenta.

“Los que probablemente fueron más afectados fueron los ecosistemas acuáticos que dependen de que fluya agua por los ríos para que especies logren completar sus ciclos de vida; los ecosistemas terrestres también y las plantas probablemente reflejaron una caída de hojas mayor de lo usual como medida para conservar el agua”, agregó.

Ortiz indicó que la tecnología ayudaría a cubrir necesidades en caso de escasez aumentando la extracción de agua en los acuíferos, usando tecnologías de alta eficiencia eléctrica, proveyendo riego por goteo en regiones agrícolas, aprovechando los sistemas hidropónicos y dijo que el ser humano aportaría cambiando su alimentación a una más vegetariana porque esta tiene una huella hídrica menor que una dieta basada en consumir carnes.

Publicado por Carolina Lugardo Martínez

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