Discrimen laboral por motivos de identidad de género en Puerto Rico

Por Carolina Lugardo Martínez

viernes 10 de diciembre de 2021

La comunidad trans puertorriqueña se enfrenta constantemente al discrimen laboral por motivos de identidad de género.

Actualmente, Puerto Rico cuenta con la “Ley 22 del 29 de mayo del 2013”que prohíbe discriminar a una persona en el espacio laboral por motivos de orientación sexual e identidad de género. Esta ley aplica tanto al sector privado como al público, pero excluye a las empresas que por sus creencias religiosas están en contra de lo que dicta esta legislación.

Una de las protecciones que dictamina esta ley es el respeto a la dignidad humana y al trato igualitario, por lo que protege la diversidad.

Experiencias de las personas trans puertorriqueñas

A pesar de que es requerido por ley el mantener un ambiente de trabajo libre de discrimen, la editora de contenido y tallerista, Marielle De León Toledo, no se sentía cómoda comunicando su nombre durante un proceso de contratación laboral.

“Ya yo sabía que yo era Marielle, pero no tenía esos cambios redactados legalmente. Al momento de solicitar trabajo, no me sentía cómoda dejando saber que era una mujer trans y me identificaba como Marielle porque pensaba que quizá esto era un proceso que no entendían o no conocían”, expresó la editora.

De León comenzó su proceso legal de cambio de nombre hace aproximadamente tres años. Durante el tiempo en el que su documentación la identificaba con su nombre muerto, la tallerista vivió varias experiencias de discrimen en el empleo.

“Al momento que yo salí del clóset, yo estaba trabajando en un fast food. Estuve trabajando ahí como por seis años. Yo me di cuenta de que había una discrepancia bien grande entre las coworkers femeninas y masculinos. Las femeninas, por lo general, entendían y me respetaban. A los masculinos les costaba entenderlo”, mencionó la profesional.

De León también indicó que le solicitó a su supervisor una identificación con su nombre para evitar que la identificaran como masculino, petición que le fue negada. En otra ocasión, su jefe le llamó la atención a una de las empleadas por llamarla “Marielle”.

La estudiante del recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico, Mila García Hernández, ha experimentado múltiples situaciones de discrimen en el ambiente de trabajo.

“Estoy trabajando en la Biblioteca de las Artes, donde la mayoría somos personas queer, pero tengo una jefa que me llama por pronombres masculinos”, comunicó la estudiante.

García declaró que, antes de obtener su empleo actual, solicitó trabajo en otros lugares y no le aceptaron su hoja de vida.

“Una vez tuve una experiencia con un jefe que me decía que no podía ir con la ropa que yo quería, que tenía que vestir masculino, y renuncié porque no me iba a sentir cómoda”, dijo la alumna.

Cambio de nombre: un paso contundente ante el discrimen laboral

Todas las personas en Puerto Rico contamos con el derecho de tener un nombre legal. El nombre, además de que denota identidad, permite que lxs ciudadanxs accedan a los servicios del país.

La realidad para la comunidad trans puertorriqueña es que no todas las personas que desean un cambio de nombre legal cuentan con el dinero para costearlo. Por eso, la abogada y cofundadora de True Self Foundation, Omayra Toledo de la Cruz, ofrece en la fundación sus servicios de cambio de nombre de manera gratuita.

“A mí me parece, como una persona cisgénero, que el cambio de nombre y la salud mental son partes esenciales de ese empoderamiento a la comunidad. Cada vez que yo recibo una resolución autorizando el cambio de nombre y ordenando al registro demográfico hacer el cambio de nombre lo que yo escucho de mis clientes es pura alegría”, sostuvo Toledo.

Educación necesaria en la comunidad puertorriqueña

En Puerto Rico, la comunidad trans se enfrenta a un problema de inclusión en los ambientes laborales debido a la invisibilidad de su identidad. José Rivera Aparicio, en su artículo ¿Cómo se protege lo que no se reconoce que existe? Teoría de género, la identidad trans y el discrimen laboral, expuso las siguientes expresiones del Tribunal Supremo de Puerto Rico ante el caso Ex parte Delgado Hernández: “El aspecto psicológico y emocional de un ser humano no altera los componentes cromosómicos, hormonales y genéticos que determinan el sexo. El sexo es una cualidad de la persona. Cuando una persona, que nació varón, pretende asumir un rol femenino, es meramente una forma particular de vivir su propia sexualidad”.

Las declaraciones emitidas por el Tribunal rechazan la autenticidad de la identidad trans. Sin embargo, existe la “Ley para establecer la Política Pública del Gobierno de Puerto Rico en contra del discrimen por Orientación Sexual o Identidad de Género en el Empleo, Público o Privado”. Esta ley protege a las personas trans contra el discrimen por orientación sexual o identidad de género en el empleo, público o privado.

Resistencia por parte de la comunidad trans

Una herramienta importante para que la sociedad se oriente sobre las personas trans es el trabajo investigativo realizado por estudiantes universitarixs, aspecto que reconoció la organización La Sombrilla Cuir en una publicación de su página de Instagram llamada “Nuestras políticas con investigaciones estudiantiles sobre comunidades trans, cuir y no – binarias”.

No obstante, la entidad también expuso, en la descripción de su publicación, que no participarán ni promoverán las investigaciones estudiantiles porque la mayoría “no aporta en lo absoluto a la lucha LGBTTIQAP+ ni a crear información accesible para adelantar esfuerzos activistas”.

La Sombrilla Cuir, en su publicación, descartó la labor investigativa de lxs estudiantes, pero señaló que sí van a considerar investigaciones con objetivo de publicación, además de aquellas efectuadas por miembrxs de sus comunidades, creadas por personal capacitado y las que tengan la intención de remunerarles o darles crédito.

Toledo piensa que la resistencia por parte de la comunidad trans a participar en investigaciones se puede deber a la desinformación. “La gente no está educada sobre ese lenguaje particular, sobre esa sensibilidad especial que se debe tener al hacer las preguntas. Entonces, termina siendo una entrevista donde la persona trans tiene que educar al entrevistador y tiene que someterse a preguntas innecesarias y a preguntas invasivas de la privacidad, a vocabulario incorrecto, a formas de expresarse incorrectas y nadie se quiere someter a eso. Yo tengo que pensar también que hay una resistencia a participar de esas entrevistas porque no les pagan”.

Conclusiones

No se pudo comprobar estadísticamente cuánto discrimen laboral sufre la comunidad trans puertorriqueña porque no se consiguieron cifras. Asimismo, se hizo el acercamiento para entrevistar a 10 personas trans en Puerto Rico, pero solo se obtuvieron dos testimonios.

Es responsabilidad de cada individuo educarse para no discriminar a una persona por motivo de género. La información está disponible en el Internet y en las redes sociales. Además, la abogada Toledo y la tallerista De León ofrecen talleres sobre derechos para personas LGBT+ a grupos y organizaciones que soliciten sus servicios.

Publicado por Carolina Lugardo Martínez

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